Aleluya. Parece que en el búnker del Comité Técnico de Árbitros (CTA) han decidido abrir una ventana para que entre algo de oxígeno. La confirmación de que los colegiados, esos entes mudos acostumbrados a esconderse en el vestuario tras liar la mundial, por fin van a dar la cara y hablarán después de los partidos, es un milagro en este lodazal asfixiante que es el fútbol español. Después del experimento gaseoso de las entrevistas previas, ahora viene el plato fuerte: soltarles el micrófono caliente cuando todavía huelen a sudor y a polémica.
El experimento de San Mamés y el chupete del CTA
El circo arranca este mismo domingo a las 21:00 horas. El derbi vasco entre el Athletic y la Real Sociedad en San Mamés no solo será una batalla en el verde, sino el primer banco de pruebas para las cámaras de DAZN. Nos venden desde las altas esferas que escuchar al trencilla justificando sus decisiones a 190 pulsaciones por minuto servirá para «humanizarlo», para que el aficionado empatice con la titánica tarea de pitar en milésimas de segundo. Aplausos lentos y cortina de humo. Es un avance innegable, sí. Pero la ecuación de la transparencia del CTA sigue siendo una pantomima si no vamos a la raíz del pánico.
La trituradora digital y la mordaza de la Inquisición
Porque, vamos a hablar claro: está muy bien que los árbitros tengan su minutito de gloria frente al micrófono con derechos, pero el verdadero drama no es que el árbitro no hable; es que no le dejan defenderse de la trituradora. ¿De qué sirve que un colegiado explique con buenas palabras un fuera de juego en San Mamés si durante la semana le van a orquestar un linchamiento público desde las televisiones oficiales y las redes sociales de los clubes de turno?
Durante los últimos tiempos, el estamento ha tragado saliva y ha normalizado vivir bajo un tribunal de la Inquisición digital. Vídeos teledirigidos, hilos incendiarios y campañas de acoso que señalan, diseccionan y lapidan la carrera de los colegiados antes siquiera de que saquen el silbato de la maleta, todo impulsado y validado desde los propios canales y cuentas oficiales de las entidades. Está muy bonito que el CTA les permita explicar un penalti, pero el verdadero ejercicio de justicia deportiva y valentía llegará el día en que les quiten la mordaza de verdad.
Ese día será cuando un árbitro coja el micrófono de DAZN, mire fijamente a la cámara, y tenga total libertad para responder, destrozar y dejar en evidencia los relatos, los tuits y los montajes diseñados desde los aparatos de propaganda de los equipos intocables. Hasta que no puedan morder de vuelta a esa maquinaria mediática y social, este micrófono no es transparencia; es solo un chupete para silenciar a un gremio que sigue aterrorizado.





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