En esta tribuna siempre hemos defendido que nos divertimos informando, pero hay veces que el propio mundo del fútbol te sirve la ironía en bandeja de plata. Hay una imagen grabada a fuego en la memoria de cualquier aficionado a este deporte: una camiseta roja de manga larga, el cuello levantado, botas plateadas y una insolencia que rozaba lo coreográfico. El Cristiano Ronaldo de 2008, el del Manchester United, acaba de ser coronado con el B.O.A.T. (Balón de Oro de todos los tiempos), un premio especial preparado por France Football para su última edición. Y resulta casi imposible argumentar en contra de la pura estética y efectividad de aquella versión del astro portugués.
Aquel año, Cristiano no era solo un rematador implacable; era un espectáculo total de descaro callejero y físico de atleta olímpico. Sus 42 goles en la temporada 2007-08 redefinieron por completo lo que el fútbol moderno podía exigirle a un jugador de banda. Sin embargo, para entender la grandeza y el misticismo de este nuevo galardón, hay que analizar cómo se fraguó esta victoria. La revista francesa cambió las reglas habituales: en vez de periodistas, eran los propios usuarios de la revista los encargados de elegir al mejor galardonado de siempre. La dinámica consistía en seleccionar a todos los futbolistas que habían ganado el premio en al menos dos ocasiones a lo largo de su carrera y votar por una edición en concreto, como el Messi de 2012 o el propio Cristiano de 2008.
Y es aquí donde el veredicto de las masas se hace notar: aquel primer Balón de Oro del portugués ha superado en la votación a la histórica versión de Leo Messi del año 2012. De hecho, la dualidad que ha marcado nuestra era queda patente al ver que el portugués y el argentino acaparan los 12 primeros puestos, un monopolio absoluto que solo se rompe cuando aparece Ronaldo Nazário con su galardón de 2002.
Pero la verdadera magia de este relato, el detalle que lo convierte en una comedia brillante de la era digital, es que coronar a tu ídolo no salía gratis. Los usuarios podían sentirse jurado por una vez, pero había que pagar un euro para poder participar, entrando a cambio en el sorteo de dos entradas para asistir a la gala de 2027. Las cifras publicadas por el medio galo son oro puro para la suspicacia y confirman que el fanatismo es un negocio redondo: 5009 personas votaron más de una vez. El desglose es fascinante: 4665 personas votaron entre 2 y 4 veces, 300 lo hicieron entre 5 y 9 veces, y un grupo de élite de 44 personas votó entre 10 y 26 veces. En definitiva, un buen pellizco de dinero para coronar a sus ídolos.
Sabiendo que el Cristiano de 2008 se impuso en esta contienda a golpe de euro, resulta inevitable esbozar una sonrisa al imaginar la intrahistoria. Conociendo el ego insaciable y la competitividad enfermiza del de Madeira, no es en absoluto descabellado visualizar al propio CR7 en el salón de su casa, con el móvil en la mano, dejándose el sueldo a base de SMS premium y transferencias para inflar su propia candidatura. ¿Quiénes son esos 44 misteriosos usuarios que pasaron por caja hasta 26 veces? Si hay alguien con la certeza inquebrantable de ser el centro del universo futbolístico y merecer este trono, es él.
El B.O.A.T. no solo premia el impacto cultural de un jugador que sembraba el pánico con sus tiros libres impredecibles. Premia la construcción de un mito irrepetible. Y si para asegurarse de que la historia reconociera su superioridad absoluta hacía falta financiar el galardón voto a voto, por supuesto que iba a hacerlo. Al final del día, apostar por uno mismo siempre ha sido su jugada maestra.





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